Al desafiarle a la noche
el frío se convierte en testigo.
Además juzgarlo como obligatorio
sufriendo sentimientos.
Una vez una pluma escribió
superando el dolor:
“no mires atrás
o te tragará tu sombra”.
Nuestra era la vida, la sonrisa
nuestro el paraíso, ciego y perdido.
¿Me despertaré alguna vez?
En ello ando, ya he empezado;
Intentando ver
dónde se encuentra el precipicio.














