Esnatu naiz

En todo momento, el caracol
en su sitio. Cenizas de cigarros
encima de la mesa y una mirada
dubitativa.


A las noches, a menudo,
estoy en una cama infinita
para ver la pantalla negra en sueños.
La manos firmes para agarrarme
a la vida, y convertir
el sufrimiento en felicidad.


Arena en los zapatos sin que
produzca rozaduras, susurro
de un "te quiero" sin abrir
los labios, abrir las ventanas
ara permanecer en tu interior.
¿Alguna vez te has definido
como asesino de mensajes?


Lo veo en tu inmortalidad,
pregúntale al polvo, a la ciudad
que apesta a ginebra.
Hoy Jonh Fante, entrañas podridas
al ciego, dejemos que los caracoles
lloren.


Me he despertado, me he dado cuenta,
soy feliz.



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