El amor no era más que un juego;
uno que no entendí
y mi única pena fue perderlo.
Grita por siempre
quién es tu dios
para que crea en nosotros.
A ver si alguna vez supo
qué es amar a alguien,
para que comprenda lo que es sufrir.
No se trata de extender el dolor
ni tampoco de aprender del mismo que
aunque el sol supere el horizonte
de nuevo caerá;
que aunque el sol supere el horizonte
de nuevo se apagará.















